La CNMC sigue con las actuaciones para mejorar el control de tensión en la red eléctrica
- Los nuevos Procedimientos de Operación (P.O.) buscan adaptar la gestión del sistema a un mix energético con mayor presencia de generación distribuida.
- La propuesta técnica introduce mecanismos para que tanto generadores como consumidores contribuyan a la estabilidad de la tensión en la red.
- Se actualizan los criterios de seguridad y los incentivos para la prestación del servicio de control de tensión.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha sometido a consulta pública una propuesta para actualizar los Procedimientos de Operación (P.O.) del sistema eléctrico, enfocándose específicamente en el control de tensión de la red de transporte. El objetivo de esta reforma técnica es adaptar la operación del sistema a la creciente penetración de las energías renovables y asegurar la estabilidad del suministro ante un escenario de transición energética.
El control de tensión es un servicio esencial para el funcionamiento seguro del sistema eléctrico, ya que permite mantener los niveles de voltaje dentro de unos límites establecidos, evitando daños en las infraestructuras y garantizando la calidad del servicio para los consumidores. La propuesta de la CNMC actualiza el P.O. 1.1 (Criterios de funcionamiento y seguridad), el P.O. 7.1 (Servicio de control de tensión) y el P.O. 7.4 (Control de tensión en la red de transporte).
Adaptación a la generación renovable
Uno de los principales motivos de esta actualización es la transformación del mix de generación. Tradicionalmente, las grandes centrales térmicas y nucleares proporcionaban la mayor parte del soporte de tensión; sin embargo, con la sustitución de estas por plantas de generación renovable (como la eólica y la fotovoltaica), es necesario que estas nuevas tecnologías asuman un papel protagonista en la prestación de este servicio.
Recientemente se han publicado estos borradores técnicos que establecen nuevas obligaciones para las instalaciones conectadas a la red. Entre las novedades, destaca la mejora en la coordinación entre el operador del sistema (Red Eléctrica) y los gestores de las redes de distribución, permitiendo una gestión más flexible y eficiente de los flujos de potencia reactiva.
Incentivos y participación del consumidor
La propuesta también contempla la actualización de la metodología de retribución y los mecanismos de incentivos para asegurar que los agentes participen activamente en el control de tensión. Además, se abre la puerta a que grandes consumidores y nuevas figuras, como los agregadores de demanda, puedan contribuir a la estabilidad del sistema, aumentando así la competitividad y la resiliencia de la red.
Desde la CNMC señalan que un control de tensión robusto es clave para reducir las pérdidas de energía en el transporte y mejorar la eficiencia global del sistema. Este paquete de medidas técnicas refuerza la seguridad de la red y sienta las bases para una integración masiva de energías limpias sin comprometer la fiabilidad del suministro eléctrico en España.
Fuente: CNMC

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